Por
fin hemos zarpado, ¿qué debo saber?
Se nos entregará una tarjeta
magnética que servirá para pagar las consumiciones,
extras y pagos en algunas tiendas de a bordo. De esta forma no
nos preocuparemos de llevar con nosotros efectivo. Al final del
crucero abonaremos todos estos gastos con las tarjetas de crédito
más habituales o en metálico con las monedas que
se admitan a bordo. De todos modos, existen oficinas de cambio
de moneda en el barco, aunque para cantidades importantes es aconsejable
realizar el cambio en bancos o cajas, ya que resultará
más ventajoso. También, al inicio del crucero se
nos informará de la mesa que tenemos asignada, en la mayoría
de los cruceros, que deberemos de respetarla durante todo el crucero,
es conveniente que si tenemos alguna preferencia concreta al respecto
debemos de comunicarlo al embarcar.
• ¿Qué puedo
hacer mientras estamos en el barco?
Diariamente el crucerista encontrará
en su camarote un programa del día que le indicará
todas las actividades que se realizarán a bordo y todos
los servicios que podrá utilizar libremente, de acuerdo
con sus necesidades, preferencias o aficiones. No obstante, en
la mayoría de los barcos se dispone de los siguientes servicios
e instalaciones:
• Oficina de información
permanente
• Oficina de excursiones
• Cambio de moneda
• Boutiques y tiendas libres de impuestos
• Salón de belleza y peluquería
• Lavandería
• Gimnasio
• Clases de ejercicio al aire libre
• Sauna
• Servicio de masajes
• Piscina/s (exteriores y, en algunos casos, interiores)
• Casino
• Salas de fiestas
• Espectáculos varios
• Bares
• Discoteca
• Guardería
• Servicio médico
• Biblioteca
• Capilla
• Servicio religioso
Normalmente, todos estos servicios
se incluyen en el precio del crucero. No obstante, es conveniente
asegurarse previamente a la salida. Por norma general, las actividades
y servicios no incluidos son:
• Excursiones: es opcional.
Sin embargo, se debe tener en cuenta que al estar atracados en
puerto un tiempo limitado, las excursiones que se organizan desde
el propio barco y se adecuan a las necesidades de los cruceristas.
No obstante, siempre podremos optar por quedarnos a bordo, descubrir
la zona a nuestro aire o ir y venir al barco tantas veces como
queramos.
• Bebidas: en los bares y restaurantes
del barco. No obstante, debemos destacar que siempre tienen unos
precios razonablemente buenos, inferiores a las consumiciones
en hoteles de cierta categoría en tierra.
• Propinas: hay que tener en
cuenta que los bares de a bordo son libres de impuestos, aunque
por lo general se suele cargar una propina de entre un 10% y un
15%.
También se debe saber que
es costumbre internacional en todos los barcos de crucero dar
al finalizar la travesía una propina para el personal de
cabinas y restaurante. Puede variar dependiendo del barco que
se trate, como orientación, suele fijarse entre seis y
ocho euros por persona y día.
• Servicios personales, tales
como peluquería, masajes, lavandería...
La comida
Un barco de cruceros ofrece generalmente
dos turnos de comidas, por costumbre los españoles almorzamos
y cenamos más tarde que el resto de Europa y América,
es decir en el 2º turno, por lo que es conveniente que previamente
lo hayamos concertado cuando realizamos la reserva, en muchos
casos cuando la reserva se hace sin previsión en el tiempo,
es posible que no consigamos ese 2º turno. Lo normal es que
se incluyan un mínimo de cinco comidas: desayuno, almuerzo,
merienda, cena y buffet de medianoche o degustaciones gastronómicas.
No obstante, existen barcos en los que también se ofertan
aperitivo y mini buffet, además de tener restaurantes y
bares abiertos las 24 horas del día. Existe un servicio
de camarote, similar al servicio de habitaciones de los hoteles.
Algunas compañías, como Costa Cruceros, ofrece incluido
en el precio el servicio del desayuno en el camarote.
Existen dietas especiales para los
pasajeros que las soliciten (normalmente hay que comunicarlo a
la hora de reservar el crucero): para vegetarianos, por motivos
de salud, creencias religiosas, para niños...
Una nota ecologista: las naves más
modernas son ecológicas, ya que no contaminan el mar y
reciclan al máximo los productos de desecho.